www.som360.org/es
Artículo

¿Se puede predecir la aparición de la psicosis en niños y adolescentes?

CAPRIS, un estudio de investigación para mejorar la detección precoz y la prevención de los trastornos psicóticos
Jordina Tor

Jordina Tor Fabra

Psicóloga investigadora. Área de Salud Mental. Unidad de trastornos psicóticos de incio infantojuvenil (UTPI)
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Un chico sentado en las escaleras de la escuela.
©Africa images via Canva.com

Resumen

La psicosis, su tratamiento y su prevención se ha estudiado principalmente en población adulta, aunque los primeros síntomas de un trastorno psicótico pueden aparecer ya durante la adolescencia. Por eso es clave estudiar el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico en población infanto-juvenil e iniciar un abordaje terapéutico precoz para minimizar su impacto. El estudio CAPRIS, de Sant Joan de Déu, investiga estos riesgos y busca mejorar la detección mediante herramientas predictivas, identificando marcadores clínicos y características específicas en niños y adolescentes.
Leer másmenos

La psicosis es un trastorno de salud mental que tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de las personas afectadas y en su entorno más cercano. Actualmente, los trastornos psicóticos, entre ellos la esquizofrenia, se encuentran entre las principales causas de discapacidad del mundo. Se estima que tres de cada cien personas experimentarán un episodio psicótico a lo largo de su vida, pero el debut con el trastorno suele producirse al final de la adolescencia o durante los primeros años de la edad adulta, entre los 13 y los 30 años.

Por este motivo, es muy importante poder detectar e identificar precozmente a los niños y adolescentes con mayor riesgo de desarrollar un trastorno psicótico, para poder iniciar un abordaje terapéutico precoz y minimizar su impacto en la calidad de vida.

¿Qué significa estar en riesgo de tener un trastorno psicótico?

Existen algunos factores biológicos, personales y ambientales que hacen que algunas personas tengan más posibilidades de desarrollar un trastorno psicótico. Se han identificado diversas características asociadas a tener un mayor riesgo de desarrollar psicosis (Oliver et al., 2020; Radua et al., 2018):

- Factores clínicos: presencia de síntomas psicóticos atenuados y baja funcionalidad (riesgo clínico para la psicosis).

- Factores ambientales:

  • Estrés: los eventos vitales estresantes, el trauma y otros factores relacionados con el estrés ambiental se han mostrado como factores de riesgo para el desarrollo de la psicosis.
  • Consumo de tóxicos.
  • Complicaciones vinculadas al proceso de neurodesarrollo: complicaciones durante las primeras etapas de desarrollo embrionario (embarazo); complicaciones obstétricas; edad materna y paterna; consumo de tóxicos durante el embarazo; menores puntuaciones en funcionamiento cognitivo; y alteraciones cerebrales observables con resonancia magnética.
  • Estacionalidad y lugar de nacimiento: nacer en un ambiente urbano o en una estación del año concreta (verano e invierno) se ha vinculado a tener mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia.
  • Condiciones vinculadas con la etnia: ciertas etnias, como por ejemplo la etnia negra-caribeña de Inglaterra, o pertenecer a una etnia minoritaria están vinculadas a mayor riesgo de tener trastornos psicóticos.

- Factores genéticos

  • Familiares: se han realizado estudios con familiares de psicosis y estudios de gemelos. Actualmente, parece que la evidencia sugiere que tener un familiar de primer grado con psicosis aumenta hasta un 50% el riesgo de desarrollar el trastorno (Cannon et al., 2008).
  • Genes candidatos: hasta el momento, la evidencia en posibles genes vinculados a la etiología de la esquizofrenia o a posibles factores de riesgo asociados no está clara. Algunos de los genes que se sugieren vinculados a la esquizofrenia son el DISC1, DTNBP1, NRG1 DAOA o COMT, entre otros. Sin embargo, su vinculación con el trastorno todavía no está clara y todavía falta investigación para poder tener una conclusión (Hamilton, 2008).

Partiendo de la evidencia científica sobre los factores de riesgo asociados a la psicosis, se han elaborado unos criterios clínicos que permiten identificar qué personas están en riesgo (Miller et al., 2003; Yung et al., 2008). Es necesario cumplir uno o más de estos criterios:

  • Presentar síntomas psicóticos positivos (delirios, alucinaciones perceptivas o desorganización del comportamiento), que se presentan de forma atenuada, es decir, más leves. La persona que los vive duda si lo que está percibiendo o pensando es real o es fruto de su imaginación.
  • Presentar síntomas psicóticos positivos francos, que significa que no duda que lo que ocurre es real y que los síntomas remiten espontáneamente sin que sea necesaria la introducción de un tratamiento farmacológico. Los síntomas son de corta duración, no duran más de unos días (máximo una semana) y desaparecen espontáneamente, sin que se haya introducido tratamiento alguno. A menudo, la persona que los experimenta ni siquiera acude a un servicio de salud mental, ya que es algo que ocurre puntualmente y desaparece por sí solo.
  • Tener un familiar de primer grado con un diagnóstico de trastorno psicótico y tener una disminución del funcionamiento del día a día.

Estos criterios diagnósticos no son por ahora una categoría diagnóstica incluida en los manuales de diagnóstico como el DSM-5 o el CIE-11, forman parte todavía de categorías que merecen mayor investigación para ser usadas por los profesionales clínicos de la salud.

Tres de cada diez personas que están en riesgo de tener psicosis desarrollarán el trastorno durante los tres primeros años desde su identificación.

Pero no todas las personas que se encuentran en riesgo o que tienen mayor riesgo acaban desarrollando el trastorno. Actualmente, se sabe que tres de cada diez personas detectadas en riesgo desarrollarán un trastorno psicótico a lo largo de los primeros tres años desde su identificación (Fusar-Poli et al., 2020; Salazar De Pablo et al., 2021).

En la actualidad, de los factores de riesgo mencionados, se ha observado que presentar síntomas clínicos de mayor gravedad es, por ahora, el factor que más se asocia a desarrollar psicosis. Se apunta también que, cuantos más factores de riesgo tiene una persona, más riesgo tiene de desarrollar el trastorno, pero no hay conocimiento todavía de cómo interaccionan estos factores entre ellos, ni cómo aumenta el riesgo dependiendo de qué factores sean. Por eso, la comunidad científica sigue investigando en esta línea.

¿Por qué es importante estudiar el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico en la población adolescente?

Estudiar qué características tiene la población en riesgo nos permitirá poder realizar un diagnóstico precoz y esmerado e instaurar un tratamiento lo antes posible, para evitar el inicio del trastorno o retrasar su aparición el máximo tiempo posible. Poder ofrecer apoyo psicológico, herramientas de gestión emocional y seguimiento clínico adaptado a cada caso, no sólo ayuda a prevenir, sino que mejora la calidad de vida de los jóvenes y sus familias.

La introducción de un tratamiento precoz ha mostrado muy buenos resultados en la mejora del resultado clínico de las personas afectadas, pero todavía no puede concluirse ninguna estrategia clara para la prevención de estos trastornos. Por ello, se sigue investigando tanto en tratamientos como en factores de riesgo y factores protectores.

Es importante poder detectar e identificar a niños y adolescentes con mayor riesgo de desarrollar un trastorno psicótico para poder iniciar un abordaje terapéutico precoz y minimizar su impacto.

Pero, como en otros muchos ámbitos de la ciencia, la psicosis, su tratamiento y su prevención se ha estudiado principalmente en población adulta, aunque los primeros síntomas de un trastorno psicótico pueden aparecer ya durante la adolescencia. Por eso es clave estudiar el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico en población infantojuvenil (Solmi et al., 2022).

Hay que tener en cuenta que el cerebro adolescente es un cerebro que está en desarrollo. Esta característica nos lleva a dos cuestiones fundamentales en el estudio concreto de esta población: por un lado, se conoce que muchos trastornos mentales -como es el caso de la psicosis- se presentan de forma diferente en la infancia y la adolescencia. La evidencia científica apunta a que la psicosis, si se presenta en estas etapas, tiene un inicio insidioso, es decir, más pausado, y con mayor presencia de los síntomas psicóticos llamados negativos, como pueden ser la apatía o el aislamiento social, entre otros (Baeza et al., 2024). Además, el impacto que tiene en la adolescencia es grande, ya que es un período en el que el cerebro está adquiriendo muchas de las habilidades que se requieren para afrontar la vida adulta (Arango, 2011).

La recerca beneficia les persones

Investigar para mejorar la calidad de vida de las personas con psicosis

Por otra parte, el hecho de que todavía sea un cerebro en formación también hace que sea un cerebro con mayor plasticidad y con mayor capacidad de adaptación a los cambios. Este fenómeno se conoce como neuroplasticidad , y puede hacer que los tratamientos que se instauren en este momento se puedan aprovechar de forma diferente a cómo lo hace un cerebro adulto. Esto es también clave en este caso, puesto que detectar población que todavía está en riesgo y darles herramientas que les permitan enfrentarse a lo que viven o vivirán en un futuro puede hacer variar el curso del trastorno o, incluso, podría prevenirlo (Marín, 2016).

Estas dos cuestiones hacen que sea necesario realizar estudios centrados en población infanto-juvenil, para observar las características específicas en estos grupos de edad, no sólo en la psicosis, sino en todos los trastornos mentales.

Detectar a la población que todavía está en riesgo y darles herramientas que les permitan enfrentarse a lo que viven o vivirán en un futuro puede hacer variar el curso del trastorno.

Sin embargo, en el caso de la psicosis en concreto, hay otro motivo que hace relevante el estudio de la población en riesgo adolescente. Durante la adolescencia el cerebro sufre una serie de cambios muy importantes. Uno de ellos es la poda neuronal, en la que se destruyen todas las conexiones neuronales que se habían creado en las primeras etapas de vida, pero que ya no son relevantes para afrontar la adultez. Este proceso de destrucción de conexiones que no sirven para dejar sitio a nuevas conexiones se cree que puede estar alterado en personas que tienen un trastorno psicótico (Cannon et al., 2015; Gomes et al., 2016). Estudiar las personas en riesgo que se encuentran en este momento concreto del desarrollo cerebral nos permitirá entender cómo funciona este trastorno desde un punto de vista biológico y ver cómo evolucionan estos procesos en un cerebro en riesgo.

CAPRIS, un estudio de Sant Joan de Déu para prevenir la psicosis en la infancia y la adolescencia

El Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD), en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona, ​​estudia desde hace más de diez años cómo prevenir los trastornos psicóticos en población infanto-juvenil. En esta línea de investigación, se está llevando a cabo el estudio CAPRIS (Child and Adolescent Psychosis RIsk Study), liderado por la Dra. Montserrat Dolz, que tiene como objetivo identificar marcadores que permitan aumentar el poder predictivo de las herramientas clínicas que se usan actualmente, para mejorar así la detección de niños y adolescentes con mayor riesgo de desarrollar un trastorno psicótico.

Antes de cumplir criterios para un trastorno psicótico, la mayoría de las personas pueden vivir una fase en la que se dan ciertas señales atenuadas o características específicas. El proyecto CAPRIS ha recogido hasta el momento datos de aproximadamente 200 niños, niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años que cumplen los criterios de riesgo clínico para desarrollar psicosis. También recoge datos de niños y adolescentes que no presentan estos síntomas, y que forman parte del grupo control. Este grupo control se empareja por edad y sexo con las personas del grupo de riesgo, con el objetivo de poder comparar ambos grupos y poder identificar si existen diferencias en factores clínicos, neuropsicológicos, neuronales, biológicos y ambientales. Asimismo, se sigue a estos chicos y chicas durante un año y medio, para valorar si alguna de las personas desarrolla un trastorno psicótico y, comparando el grupo de personas que desarrolla psicosis con las que no, puede determinarse cuáles de los factores mencionados pueden estar más asociados al desarrollo de un primer episodio psicótico.

Tratamiento psicosis adolescentes

El tratamiento de los trastornos psicóticos en adolescentes

¿Cuáles son los principales resultados obtenidos hasta ahora?

Hasta ahora, con el estudio CAPRIS se han obtenido resultados importantes, que han dado lugar a diversos artículos científicos, entre los cuales:

  • La utilización de los criterios clínicos de riesgo también en población infanto-juvenil. Se ha demostrado que los criterios son útiles en la población infanto-juvenil. Se ha identificado que un 23% de los participantes en riesgo desarrolla un trastorno psicótico pasados ​​dieciocho meses desde su detección. Esto implica que casi una de cada cuatro personas detectadas en riesgo realiza una transición a un cuadro completo de psicosis al año y medio de seguimiento (Dolz et al., 2024).
  • La identificación de una serie de características específicas de los chicos y chicas que se encuentran en riesgo clínico de psicosis. Se ha observado que son personas que presentan diagnósticos en salud mental (principalmente de depresión y ansiedad, entre otros) (Dolz et al., 2019; Rodríguez-Pascual et al., 2021; Vergara et al., 2023) y que tienen más experiencias vitales (Muñoz-Samons et al., 2021). Se ha observado también que parecen tener un rendimiento cognitivo inferior que el grupo control en el momento en que presentan los síntomas (Tor et al., 2020).
  • La identificación de marcadores clínicos de transición en la psicosis. En la actualidad, se ha detectado pocos marcadores y poco robustos. Sin embargo, parece que la presencia de síntomas positivos atenuados, algunas características de la cognición y algunas características ambientales pueden identificar qué personas desarrollarán psicosis, pero todavía son resultados poco robustos. (Dolz et al., 2024; Tor et al., 2018, 2023, 2025).

Visión de futuro del estudio CAPRIS

El equipo de investigación de este estudio se centra actualmente en continuar refinando los criterios de riesgo, pero también en mejorar las herramientas diagnósticas para la detección de personas en riesgo. En este sentido, actualmente se está trabajando en la creación de una calculadora de riesgo (PREDICT-CAPRIS). Esta herramienta podrá ser utilizada en un futuro como apoyo para el diagnóstico clínico, para facilitar la identificación a los profesionales de la salud mental. Por ahora es un concepto todavía en estudio.

Por otra parte, se está iniciando una línea centrada en la identificación de factores protectores y en la validación de tratamientos psicológicos centrados en la resiliencia.