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El modelo de recuperación desde la mirada de sus protagonistas

Dr. Francisco José Eiroa-Orosa

Dr. Francisco José Eiroa-Orosa

Investigador Ramón y Cajal. Miembro del Grupo de Investigación en Salud Mental en Primera Persona (GR1P)
Federació Catalana d'Entitats de Salut Mental en 1ª Persona – VEUS
Hilari Andrés Mora

Hilari Andrés Mora

Enfermero especialista en salud mental. Coordinador de enfermería de salud mental comunitaria
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
recuperacion

En 1993 William A. Anthony publicaba el artículo «Recuperación de los trastornos mentales: la visión rectora del sistema de servicios de salud mental en la década de los 90» en la entonces llamada Revista de Rehabilitación Psicosocial. En él, Anthony definía el concepto de recuperación centrado en la posibilidad de vivir una vida plena a pesar de experimentar sintomatología. El uso del término recuperación implicaba una polisemia intencionada descrita en el mismo trabajo. Se trata al mismo tiempo de un proceso subjetivo e idiosincrático, una propuesta de un nuevo objetivo de las intervenciones en salud mental y una estrategia de transformación de servicios a gran escala.

En este primer manifiesto, Anthony plantea algunos principios fundamentales que marcan el inicio del movimiento. En primer lugar, enfatiza que la recuperación puede ocurrir sin la intervención de un profesional. Por ello es importante entender cómo se dan los procesos de recuperación más allá de los servicios de atención. Por otro lado, un denominador común de los procesos de recuperación es el apoyo social y por ello propone una mayor implicación comunitaria.

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Apoyo entre iguales en salud mental

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A pesar de este énfasis en lo social, la recuperación va más allá del debate del origen biológico o psicosocial de los trastornos mentales. De hecho, hay personas que se recuperan (es decir, consiguen llevar una vida con sentido), de problemas puramente sociales (p.ej. exilio) y de problemas biológicos (p.ej. paraplejía).

La recuperación es posible incluso con síntomas, del mismo modo que las personas de los ejemplos anteriores (exilio y paraplejia) no pueden retornar a su lugar de origen o volver a andar, pero si recuperar un proyecto de vida dentro de esas limitaciones.

La recuperación en salud mental, en contraste con los conceptos de curación o remisión, a veces implica incluso exacerbación de los síntomas, ya que para personas que han estado privadas de una vida plena, volver a enfrentarse al día a día puede ser duro, pero necesario. Por ello, la recuperación no es algo lineal, hay subidas y bajadas que son parte del proceso. Lo principal es entender que para muchas personas lo peor no son los vaivenes de la sintomatología sino las consecuencias sociales. El trastorno es real, pero debemos dejar a cada persona una oportunidad para vivir la vida incluso con limitaciones como hacemos con otras discapacidades. De hecho, una de las citas más célebres de Anthony es «nadie sería considerado demasiado ciego para aprender Braille».

Los principios formulados por Anthony plantean una profunda crítica al sistema de atención. Mientras que el rol de las profesiones de salud mental debería ser facilitar procesos por los que las personas superen sus limitaciones, la propia estructura del sistema y muchas de las intervenciones que se dan en él aumentan esas limitaciones. Por ello, la propuesta es un nuevo sistema con una relación más empática con las personas usuarias, que tenga en cuenta las necesidades y anhelos de las personas más allá de la sintomatología y los diagnósticos. No se discute la utilidad de la psicoterapia o los fármacos, pero se propone poner estas herramientas al mismo nivel que el fomento de actividades e intereses escogidos por la propia persona usuaria. No se trata solo de incorporar actividades lúdicas y sociales, esto ya se hacía hace 30 años, sino de que sean las propias personas que las van a disfrutar las que elijan la actividad y estén implicadas en su organización. Tampoco se trata de ignorar el sufrimiento de las personas, sino de organizar el sistema a través de necesidades individuales y colectivas en lugar de los diagnósticos que reciben las personas.

Una implementación con desencuentros

Casi 30 años después de la publicación del artículo, el modelo de recuperación ha sido implementado parcialmente en los sistemas de salud mental de docenas de países. Este proceso no ha estado libre de polémica. Como en otras transformaciones, la recuperación como modelo y movimiento no ha estado exenta de tensiones entre la capacidad para implementarlo a gran escala y la ambición en llegar a la emancipación total de las personas usuarias. Estos desencuentros han incluido la resistencia de profesionales que no entendían la necesidad del cambio de modelo o que consideraban que su práctica ya incluía la mayoría de sus elementos. Pero también a activistas que entendían que la implementación a gran escala había «colonizado» el término sin realmente entender sus intenciones transformadoras o incluso utilizándola de manera engañosa. Sin embargo, nadie puede negar que la irrupción del modelo supuso un antes y un después en la atención recibida por millones de personas.

Una de las señas de identidad del modelo de recuperación ha sido la participación de las personas usuarias y sus familiares en el diseño de servicios e intervenciones. Esta participación permitió el empoderamiento de muchas personas e incluso la incorporación como personal sanitario de personas con experiencia de trastorno mental que se han conseguido recuperar, es decir, viven una vida plena independientemente de experimentar síntomas o no.

Recogiendo los aprendizajes de la larga tradición de grupos de ayuda mutua en salud mental y adicciones, estas personas, además de contar con una capacidad de comprensión y empatía privilegiada por haber estado en el mismo lugar de la gente a la que acompañan, suponen un modelo para otras personas que transitan otros momentos del camino hacia la recuperación.

En este monográfico queremos dar voz a la experiencia de personas usuarias, familiares y profesionales de la salud mental que de alguna manera han estado involucradas en la implementación de este modelo. Damos la palabra a personas que nos hablarán de apoyo, autogestión, formación y otros elementos de la construcción de una nueva realidad en el ámbito de la atención en salud mental.