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Artículo

Síntomas somáticos de la depresión

Manifestaciones físicas dolorosas y no dolorosas
Monica Sánchez Autet

Mònica Sánchez Autet

Psiquiatra. Centre de Salut Mental de Ciutat Vella
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Síntomas somáticos depresión

Los síntomas somáticos en la depresión son las alteraciones y manifestaciones físicas que sentimos en el cuerpo cuando tenemos un episodio depresivo. A menudo, cuando pensamos en depresión, pensamos en tristeza, ansiedad o falta de motivación y disfrute, pero además, hasta en un 80 % de los casos, es muy habitual sentir cambios en el cuerpo. Estas alteraciones pueden ser muy variables según la persona, y se pueden dividir en no dolorosas y dolorosas. Entre los síntomas no dolorosos, son muy frecuentes los cambios en el apetito y en el peso, así como sentirse excesivamente cansado, con poca vitalidad o energía. También son muy habituales los cambios en el sueño, con una disminución de horas de sueño, con dificultad para conciliarlo o bien con un despertar temprano. Por lo que se refiere a los síntomas dolorosos, son frecuentes los dolores de cabeza, musculares o en las articulaciones, y también la sensación de peso y tensión en el pecho o en el abdomen.

Principales síntomas no dolorosos

  • Aumento o disminución del apetito.
  • Digestión pesada.
  • Aumento o pérdida de peso.
  • Insomnio, pesadillas, sueño interrumpido por despertares, superficial y no reparador.
  • Cansancio excesivo, sueño excesivo.
  • Pérdida de energía o vitalidad.
  • Boca seca.
  • Sudoración excesiva o piel seca.
  • Taquicardias.
  • Sensación de dificultad respiratoria.
  • Mareos.
  • Disminución del deseo sexual.

Principales síntomas dolorosos

  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares.
  • Dolores en la espalda y en las articulaciones.
  • Opresión en el pecho.
  • Dolor abdominal.
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Síntomas que pueden camuflar la depresión

La depresión es un motivo de consulta frecuente en atención primaria, que a menudo puede pasar desapercibida y confundirse con otros trastornos. En algunos casos, el malestar físico puede ser el principal motivo de consulta. Se ha calculado que hasta un 50% de las personas que acuden a su médico o médica de cabecera por depresión tienen una presentación exclusivamente somática, mientras que solo un 20 % muestra una presentación psicológica. Cuando las quejas son principalmente físicas, puede ser difícil llegar al diagnóstico correcto. Pero muchas veces los síntomas físicos que, tras una cuidadosa evaluación, no se explican por una causa médica, podrían ser secundarios a un trastorno depresivo o ansioso, en particular, cuando hay alteraciones del sueño y cansancio y cuando existen quejas o preocupaciones diversas y una ansiedad elevada entorno a la salud.

Las personas que sufren dolor crónico tienen más riesgo de presentar depresión, y en algunas enfermedades los síntomas físicos y depresivos se pueden superponer con frecuencia.

La presencia de enfermedades físicas o de dolor puede confundir más el diagnóstico, pues hasta un 20-30% de las personas que tienen enfermedades físicas crónicas pueden tener un trastorno depresivo, con más frecuencia en el caso de las personas ancianas. Por otro lado, es importante señalar que las personas que sufren dolor crónico tienen más riesgo de presentar depresión, y en algunas enfermedades, como en la fibromialgia, la fatiga crónica o el colon irritable, los síntomas físicos y depresivos se pueden superponer con frecuencia.

Factores que aumentan el riesgo de tener síntomas somáticos 

Existen diversos aspectos que pueden contribuir en el desarrollo de la depresión, tanto psicosociales como biológicos. Los procesos biológicos se relacionan con un riesgo familiar y genético y también con una respuesta neurobiológica desadaptativa al estrés. A nivel cerebral, se considera que existe una disfunción de los sistemas de diversos neurotransmisores, en especial de la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. Además, otros procesos neurobiológicos, como la respuesta al estrés o un estado inflamatorio, están implicados también en la fisiopatología de la depresión. En particular, el estrés crónico es un factor de riesgo muy relevante, ya que puede provocar una mayor percepción de dolor junto con un ánimo depresivo.

Se ha observado que cuando alguien no tiene un médico o médica de referencia de confianza, es más probable que exprese la depresión a través de síntomas físicos

Y también hay algunos factores que aumentan el riesgo de presentación somática de la depresión. Se ha visto, por ejemplo, que es más frecuente en mujeres, en especial cuando existen trastornos de ansiedad asociados. A menudo, los síntomas pueden iniciarse en la adolescencia o en primera juventud, a través de dolores inespecíficos. Por otro lado, la existencia de experiencias traumáticas tempranas se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas de salud física y mental, en particular con trastornos por somatización y conversivos, dolor crónico, hipocondría, y con trastornos ansiosos, depresivos y por consumo de sustancias. Aspectos culturales y sociales también pueden modificar la forma en la que se presenta la depresión. Por ejemplo, se ha observado que cuando alguien no tiene un médico o médica de referencia de confianza, es más probable que exprese la depresión a través de síntomas físicos. Otros aspectos que podrían influir en la presentación son la edad, las enfermedades médicas o la situación socioeconómica.

Factores de riesgo para síntomas somáticos en depresión

  • Ser mujer.
  • Tener un trastorno de ansiedad.
  • Haber sufrido experiencias traumáticas tempranas.
  • Aspectos socioculturales.
  • No tener un médico o una médica de referencia.
  • Tener enfermedades físicas.
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¿Qué podemos hacer para prevenir la depresión y las recaídas?

Tratamiento de la depresión somática

En los casos en los que la persona no identifica su malestar relacionándolo con un problema psicológico sino solo físico, será necesario explicarle la relación entre síntomas somáticos y emocionales. El abordaje deberá ser integrador, entendiendo que cuerpo y mente están relacionados, que la causa del malestar puede ser la misma o que los síntomas físicos pueden ser tanto la causa como la consecuencia del malestar psicológico.

El objetivo del tratamiento debe ser conseguir la remisión de los síntomas tanto físicos como del estado de ánimo, recuperar el nivel de funcionamiento y calidad de vida previos a la depresión, y prevenir recaídas.

En los casos más leves, una conducta expectante junto con medidas sencillas de autocuidado, descanso, ejercicio físico adaptado a las posibilidades de la persona y manejo del estrés pueden ser suficientes para mejorar los síntomas. En algunos casos, además, podría estar indicado iniciar una psicoterapia.

El abordaje deberá ser integrador, entendiendo que cuerpo y mente están relacionados, que la causa del malestar puede ser la misma o que los síntomas físicos pueden ser tanto la causa como la consecuencia del malestar psicológico.

Respecto al tratamiento con psicofármacos, está indicado en casos de depresión moderada o severa. Las personas con síntomas somáticos de dolor pueden responder mejor a los fármacos que tienen un efecto dual tanto serotoninérgico como noradrenérgico. Para tratar el cansancio, se pueden utilizar algunos antidepresivos con efecto estimulante, como el bupropion o la reboxetina. En los casos más graves o con síntomas somáticos más relevantes, puede ser necesario utilizar dosis altas de antidepresivos y durante tiempos más largos de lo habitual, así como un abordaje combinado de psicofármacos y terapia psicológica.

Por lo que se refiere al tratamiento psicológico, existen diversas alternativas que pueden ser de utilidad en depresión, como la psicoterapia de apoyo, la cognitivo-conductual, la interpersonal o la de resolución de problemas.

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El ejercicio físico como aliado para combatir la depresión

Evolución y recuperación

A pesar de que haya una respuesta favorable al tratamiento de la depresión, es muy frecuente que persistan algunos síntomas residuales, a menudo somáticos. Son especialmente frecuentes los síntomas físicos de la ansiedad, como la taquicardia o la sensación de ahogo, y el dolor crónico. Si no se tratan de forma efectiva, estos síntomas residuales aumentan el riesgo de recaída, además de empeorar el pronóstico a largo plazo.

Los síntomas físicos dolorosos se consideran un marcador de gravedad, ya que se asocian con episodios de depresión más graves y persistentes y con más pensamientos sobre la muerte y el suicidio

Por otro lado, los síntomas físicos dolorosos se consideran también un marcador de gravedad, ya que se asocian con episodios de depresión más graves y persistentes, además de haberse relacionado con más pensamientos sobre la muerte y el suicidio. Estos síntomas afectan a la calidad de vida, pues pueden empeorar el funcionamiento personal, social y laboral, y, por tanto, la situación económica, y empeorar también la percepción de salud general; además, se relacionan con el uso de analgésicos opioides y de múltiples fármacos, y con un mayor uso de servicios médicos.

Así pues, la combinación de síntomas somáticos dolorosos y no dolorosos se relaciona de forma clara con un mayor uso de recursos de salud, con más dificultades para seguir de manera correcta el tratamiento y con un mayor riesgo de recaída y de persistencia de los síntomas.

Si tienes pensamientos suicidas, pide ayuda:

También puedes comunicarte con los servicios de emergencia locales de tu zona de residencia.